domingo, 20 de abril de 2014

Capítulo 27

Una mano se posó en mi hombro alertándome y haciendo así que esa libreta cayera al suelo.
-¿Estas bien?-preguntó una chica pelirroja.
-S-s-si…-conseguí decir después de tartamudear en ese sí.
Me miró algo confusa y entró en una de las oficinas.
-¡¿Berta?!
-¿Dime cielo?
-¿Puedo irme?
-Paula, tan solo es la una del mediodía, tienes que fichar y tu turno, más bien nuestro turno acaba dentro de media hora…
-Berta no te lo pediría si no fuera urgente…
-Está bien fichare yo por ti… pero piensa que me puedo jugar mucho…
-Si preguntan por mi les dices que tuve una urgencia, tú ya me avisaste pero no te hice caso… suavizara las cosas en tu puesto créeme.
-Está bien, venga ves…
Dicho esto, salí corriendo, pues todavía tenía las llaves de nuestra casa…y con nuestra me refería a la de Justin y mía.
Puse la llave en la cerradura, 1…2…3 vueltas me hicieron falta para abrir la puerta de mi casa.
Cerré la puerta de un portazo para que se hiciera notar mi presencia.
Dos hombres se giraron, apartándose a su vez y dejando entre ver el rostro sangriento de Justin.
De pronto pasaron por mi lado sin decir nada y dejando un fuerte ruido al cerrar la puerta…
-Justin…-susurré.
Qué coño estaba pasando, porque todo esto de repente sin saber nada, sin quererlo apenas.
Me acerqué un tanto en shock y abracé a Justin.
-¿Que has venido a hacer? Te dije que te alejaras.
-Si no hubiera venido te hubieran matado.-dije mirando su ceja medio partida.
-Mira…no sé qué hubiera pasado si no hubieras venido pero si se que va a pasar si no te vas.
-¿Qué?-me atreví a preguntar.
-Que me joderas de por vida…
No entendía, le miraba confusa.
-Que te vayas, que no quiero verte nunca…jamás.
Con lágrimas en los ojos me levanté tirando esa silla en la que estaba sentada al suelo.
-Tranquilo, ya me iba de echo tengo que ir a un callejón que hay tres avenidas más abajo…
-¿Paula… vas a ir?
-¿Te importa? Ya no somos nada, recuerdas?
-Paula, por última vez hazme caso y no vayas…
-¿Justin?
-¿Qué?-dijo ahogando la última letra en un gemido por el dolo que le causaban todas sus heridas.
-¿Quieres protegerme?-dije con un gran nudo en la garganta.
-Tan solo quiero que no vayas.-dijo seco.
-Yo quería que tu  no te fueras nunca, jamás y lo hiciste…
Cerré la puerta de un portazo y bajé calle abajo ahogando esos dolorosos llantos que minutos antes me había causado por ver a Justin así y por la situación que se estaba dando.
Pero algo me decía, que ir a donde me habían indicado tenia algo que ver con Justin y no me equivocaba, llegué a la dirección.
-He visto que te las has apañado tu sola-dijo Rubén. A su lado estaban los dos tipos que minutos antes habían pegado o no a Justin.
-¿Qué coño quieres? Pégame a mi si tiene cojones, deja a Justin en paz, el no te ha hecho nada.
-Si…llevarse algo importante para tu padre…y para mí.
-Tu eres un gilipollas. Lo nuestro paso hace mucho tiempo y todo porque tu quisiste. Y  mi padre no tiene excusa para querer verme después de 18 años…
-Tu madre no le dejó…es una acaparadora, como Justin está siendo contigo.
Sin pensarlo le metí un puñetazo a Rubén, el me cogió de la muñeca y me apoyó fuerte contra la pared apretando así al mismo tiempo mis muñecas, estaba presionando demasiado fuerte…
-No vuelvas a hacerlo o te juro que pagara mucha gente con tus consecuencias.
Me retorcí en su agarre pegando así un cabezazo contra su cabeza. Este se retiró del dolor y sin más me pego una ostia en el pómulo.
Así caí al suelo, desvanecida, acababa de ser agredida por una persona a la que odiaba desde hace mucho tiempo.

Abrí los ojos…no se cuánto tiempo había pasado, solo sabía que yo llegué a las 2 del mediodía y era de noche ahora mismo.
Me levanté medio tambaleándome. Estaba algo mareada, emprendí camino hacia casa, abrí la puerta como pude y cuando estuve dentro miré a mi derecha estaba Justin, junto a la mesa.
-Lo siento…-caí a plomo en el suelo.



*7:45 de la mañana*

Estaba en una cama, miré a mi alrededor. Lo único que recordaba es que caí al suelo…después todo es negro…
-Hola-dijo seco.
Justin estaba en el marco de la puerta.
-¿Por qué no me hiciste caso?
-¿Por qué no me dijiste que te habían obligado?-dije incorporándome.
-No sé de qué me hablas cría.
Cría? Me acababa de llamar cría, para el era una cría?
-¿Rubén te suena?
-Haber si te queda claro, de que me das igual, de fuiste un pasa tiempo nena y que fue fantástico tu regalo-dijo en tono grosero y guiñándome un ojo.
-Si…un pasa tiempo. Que aún quieres?
-Hombre…si quieres venirte una noche y hacerme compañía. Vístete y vete… no quiero que vean que soy dueño o piensen que tengo dueña…porque no la tengo…-cerró la puerta y oí como bajaba las escaleras. Cogí unos vaqueros pitillo unas bambas converse blancas y una sudadera blanca. Bajé a la cocina y tomé una barrita energética, subí arriba y en 20 minutos tenía mi maleta echa nuevamente.
-¿A dónde vas?-dijo cogiéndome por el brazo.
-No quiero molestar, mientras te fol-me cortó
-¿Estas celosa?
-¿Y tu que pasa? ¿Que no quieres que me vaya?
-No-se tensó, pude notarlo, le conocía demasiado bien.
-Pues suéltame el brazo.-abrí la puerta y me dirigí tres calles más arriba, en concreto a casa de Cris y Marta, tenía demasiadas cosas que contarlas.

-EH! Tu!-dijo una voz masculina justo detrás de mí.

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